viernes, 24 de junio de 2011

PREPARANDO LA CELEBRACIÓN DEL 25













Estos son los días previos al acto del 25 de mayo.


Todo momento es propicio para preparar la ornamentación del salón.


Aquí las fotos son una clara evidencia. En este caso, el trabajo consiste en restaurar una pintura del cabildo que hace tiempo permanece en la escuela, no sabemos cuanto, pero podemos afirmar que ha sido testigo de numerosos actos, no sólo en nuestra escuela sino también en otras instituciones.


Esta imagen fue donada por un padre de un alumno, estamos en la búsqueda de su nombre, ya que no hay registro escrito.


Una vez conocido el nombre lo publicaremos.


Por lo pronto podemos decir que ha quedado precioso!!!Felicitaciones!!!!


martes, 21 de junio de 2011

ORACION POR LA COMUNIDAD.



" BENDICE MI COMUNIDAD, SEÑOR.





TE PIDO QUE LLEGUE A SER DE VERDAD CASA Y ESCUELA DE COMUNIÓN PARA TODOS, DONDE CUALQUIERA PUEDA SENTIRSE CÓMODO.





QUE JUNTOS SEAMOS COMO ESE ÁRBOL DONDE TODOS PUEDAN BUSCAR ABRIGO.





QUE UNIDOS FORMEMOS UNA LLAMA QUE ILUMINE RADIANTE.





QUE EN MEDIO DE LA SOCIEDAD DEMOS UN SIGNO PRECIOSO DE TU AMOR, PARA CAMBIAR EL MUNDO POCO A POCO.





AMÉN.

lunes, 20 de junio de 2011

EL ARTE AYUDA A VIVIR!!!



"La humanidad puede vivir sin la ciencia, puede vivir sin pan, pero sin la belleza no podría seguir viviendo, porque no habría nada que hacer en el mundo.Todo el secreto está aquí, toda la historia está aquí."Doctoyevsky.
"La belleza es la clave y llamada a lo trascendente".Juan Pablo II en su carta a los Artistas.
ALUMNOS DE 2do año presentan sus obras, orgullosa la profesora Angie Kaemena nos acerca estas fotos. A disfrutarlas!!!

QUE ORGULLOSOS SE MUESTRAN!




BELLEZAS!










































COLORES, PAISAJES, FORMAS...

GENIALES ARTISTAS!!!
Y SON NUESTROS!!!









ESCUELA MISIONERA
































































































































































































































































Los alumnos de 1ro A y 1ro B de la Escuela Secundaria D 201 realizan su primer trabajo de "Escuela Misionera" proyecto enmarcado dentro de la asignatura Juventud Participación y Ciudadanía. Con mucho entusiasmo, amor y alegría concretan su primera misión que consistió en buscar hogares de nuestra comunidad dónde poder llevar a la práctica los valores cristianos como la solidaridad, con una sola convicción: "todos somos hermanos ante Dios"
FELICITACIONES CHICOS!!!!! ESTE ES SÓLO EL COMIENZO!...

SOLIDARIDAD Y BIEN COMÚN

El hombre es un ser social, es decir, un ser llamado a vivir en común con otros, a compartir proyectos, a buscar soluciones a los problemas comunes, a realizarse conviviendo con otros. Así puede entenderse la sociedad: un cuerpo cuyos miembros son seres humanos que conviven, siempre que por convivencia se entienda no el mero vivir juntos, sino la ayuda recíproca. Cuando se cumplen estos requisitos de una forma estable, hay sociedad: desde una familia hasta una confederación de Estados, pasando por una asociación profesional, un equipo de fútbol, un sindicato, un colegio...

El hombre es un ser material y afectivamente vinculado a cosas y personas. Por esos vínculos –una familia, una lengua, una cultura, unos amigos, un trabajo, una patria,– crece y se desarrolla como persona. Por tanto, está necesitado de la sociedad para echar raíces. El niño no sabe que la sociedad en la que vive ha costado siglos de esfuerzo. Todo lo que le rodea le parece natural, como si existiera desde siempre. Sin embargo, su misma lengua y su expresión escrita, un semáforo que dirige la circulación, una señal que regula la velocidad, un libro de texto, un hospital, un abogado que defiende a un acusado, un jubilado que cobra su pensión, un supermercado, una escuela de enfermería, son enormes conquistas humanas, que existen gracias a que muchos hombres y mujeres han sumado esfuerzos e ilusiones durante largos siglos.

El ser humano es social por naturaleza. Ello significa, entre otras cosas, que no puede vivir sin la sociedad, y que la vida en solitario nunca le haría feliz. Tal imposibilidad queda demostrada en el hecho de que ninguna persona opta por vivir enteramente sola, ni siquiera teniendo todos los bienes que para ello hacen falta. Ello es así porque ningún individuo puede procurarse por sí solo todas las cosas que necesita. Sin la familia, la vida sería difícilmente soportable y, en muchos casos, inviable. Pero además, la sociedad civil ofrece una multitud de bienes que una familia aislada no puede producir. Por tanto, se equivocaría quien planteara las relaciones con la sociedad como un obstáculo para la realización individual, pues el desarrollo de las personas y de las sociedades está mutuamente condicionado.

El bien común

Sabemos que la existencia humana aislada es inviable, y que por eso existe la sociedad, un conjunto de personas cuya unidad se debe a un fin común: la ayuda mutua. Como todos deben colaborar en ese empeño, tal fin se denomina, desde antiguo, bien común. Ya Platón repetía que no hemos nacido para nosotros únicamente, sino que una parte de lo que somos se la debemos a nuestros padres, y otra a los amigos. De forma parecida, los estoicos recordaban que todo cuanto produce la tierra fue creado para el uso de los hombres, y los hombres para los hombres, de manera que puedan servirse todos entre sí. Surge así el deber de promover la utilidad común con el mutuo intercambio de obligaciones, dando y recibiendo el fruto de nuestro trabajo y de nuestras facultades.

Un elemento básico del bien común es el bienestar material. Por asegurar el alimento, el vestido y la vivienda, los hombres y los pueblos han luchado pacífica o dramáticamente todos los días de su historia, pues el bienestar es para el hombre una exigencia biológica y psicológica: «El camino que llevo es a la ventura», dice uno de los pícaros cervantinos, «y allí le daría fin donde hallase quien me diese lo necesario para pasar esta miserable vida» (Rinconete y Cortadillo). Y Don Quijote aconseja a Sancho que, «para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, entre otras has de hacer dos cosas: la una, ser bien criado con todos, y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos; que no hay cosa que más fatigue el corazón de los pobres que la hambre y la carestía». “Mientras haya miseria, habrá rebelión” decía una pintada anarquista.
Si tuviéramos que definir «bien común», diríamos que es el conjunto de condiciones necesarias para que los hombres, las familias y las instituciones puedan lograr su mayor desarrollo.
Publicado por Vicente Huerta

jueves, 29 de julio de 2010

UNA AGRADABLE SORPRESA!!

AGRADECEMOS EMOCIONADOS ESTAS HERMOSAS PALABRAS QUE NOS HACE LLEGAR UN VISITANTE DE NUESTRO BLOG, Monseñor Mario Rodolfo Bonabotta y nos dice:
"Vistié el blog de la Escuela. Me emocionó mucho y aunque no he pertenecido a la comunidad educativa me siento muy unido a todos sus miembros ya que pertenecen a la Parroquia Santa Rosa de Lima, de la que fui miembro en mi infancia y primera juventud y en la que recibí por primera vez el Sacramento de la Eucarístía el 1 de Noviembre de l967 siendo párroco el P Américo Violaz. Entonces yo asistía a la Escuela N 13, Vicente López y Planes. Las veces que he visitado Federal no he podido dejar de recordalo todo y a todos, como quien ve una película, al ver el antiguo y pequeñito templo al lado de la preciosa edificación que hoy tienen Uds. Dios quiera que esta sea lugar de encuentro con el misterio de amor infinito que Dios nos ha manifestado y nos prodiga cada día a cada uno de nosotros, sus hijos.

No puedo dejar de comentarles que en estos días estoy avocado a promover entre los miembros de mi comunidad la devoción al Sagrado Corazón de jesús y la entronización de su imágen en los hogares. Me resulta significativo que al entrar en el blog Uds. mencionan al Padre Mateo Crawley-Boevey SS.CC. cuya lectura me animó a empezar esta tarea de apostolado familiar. Sabemos que nada es casualidad.

Mis saludos al padre párroco, a los direcitivos de la escuela, a los profesores, personal y alumnos. Mis felicitaciones a quienes confeccionan el blog. A todos los animo a seguir "navegar mar adentro" en el amor de Dios que nos manifiesta el Corazón de Jesús y a entregarse a la preciosa y difícil tarea de educar en la fe. A todos un abrazo y mi bendición, Mons. Mario Rodolfo Bonabotta. Capellán Mayor del Ejército Argentino."

viernes, 23 de julio de 2010




¿Cuál es el origen de la procesión?, ¿Cuál su significado teológico?
Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.


Las procesiones como rito religioso, es decir, como una manifestación de culto público a la divinidad, se encuentra en todos los pueblos y religiones. Como acto de culto se celebraban también en el Antiguo Testamento. La Iglesia ha adaptado e incorporado esa tradición religiosa natural y espontánea al culto cristiano, depurándola y reservándola para algunas ocasiones especiales. En el Código de Derecho canónico se encuentra una especie de definición: 'Bajo el nombre de sagradas procesiones se da a entender las solemnes rogativas que hace el pueblo fiel, conducido por el clero, yendo ordenadamente da un lugar sagrado a otro lugar sagrado, para promover la devoción de los fieles, para conmemorar los beneficios de Dios y darle gracias por ello, o para implorar el auxilio divino' (canon 1290,1)
Las procesiones de los cultos paganos eran, en general, muy frecuentadas. Se daban tanto en las religiones mistéricas, como en las religiones étnico-políticas o nacionales. En el Antiguo Testamento, al menos una docena de salmos hacen referencia a una procesión o peregrinación. También puede ver: 2 Sam 6,1ss y 1 Cro 16 donde se describen solemnes pompas, con cantos de salmos y gran júbilo del pueblo, que celebraban el traslado del Arca, y también 1 Re 8 y 2 Cro 5. Los judíos realizaban procesiones para Pascua, Pentecostés y para la fiesta de los Tabernáculos, y se dirigían a Jerusalén.
En los primeros siglos de la era cristiana fue muy común ver reunidos a los cristianos, aun en tiempo de persecución, para llevar en procesión a los cuerpos de los mártires hasta el lugar de su sepulcro; así lo cuentan las Actas de los martirios de S. Cipriano y de otros muchos. Pronto los fieles comenzaron a acudir en peregrinación a visitar los Lugares Santos: Belén, Jerusalén, etc. (hay testimonios explícitos ya en el s. III) Y también acudían de diversas partes a visitar, en Roma, los sepulcros de S. Pedro y S. Pablo, y los cementerios de los mártires; en Asia Menor, el de Santa Tecla; en Nola, el de S. Félix; y así un sinfín de lugares más. Tras la paz de Constantino surgieron otras formas procesionales. En Roma las procesiones de las 'Estaciones' donde el Papa celebraba la liturgia en las grandes solemnidades. En Jerusalén, la peregrina Eteria habla de cómo toda la comunidad, los días señalados (como el Domingo de Ramos, por ejemplo), marchaban en procesión a uno de los Lugares Santos (Calvario, Monte de los Olivos, etc.) para conmemorar un acontecimiento de la salvación y celebrar después la Eucaristía. Y así hay un sinnúmero de testimonios desde los primeros siglos cristianos de la costumbre de celebrar procesiones.
En la Edad Media continuó la práctica de celebrar procesiones públicas. Los protestantes atacaron fuertemente esta costumbre, por eso el Concilio de Trento aprobó tan laudable costumbre. Después de Trento, los papas han mandado celebrar en diversas ocasiones procesiones públicas.
En cuanto al sentido y valor de las procesiones hay que tener en cuenta que la Iglesia en esta tierra es un pueblo inmenso que avanza en procesión hacia la Ciudad Eterna, la Jerusalén celestial (Ap 7, 1 - 12). Así, pues, las procesiones tienen el alto significado de anticipar simbólicamente el misterio último de la Iglesia, que es la entrada en el Reino Celestial; las procesiones ponen de manifiesto el gran misterio de la Iglesia en constante peregrinación hacia el cielo. Además de esto, son un acto de culto público a Dios, que al mismo tiempo lleva consigo un carácter de proclamación y manifestación externa y pública de la fe. Y con todo ello ayudan a la oración y a los deseos de mejor (ir hacia adelante). La prohibición de las procesiones ha sido siempre uno de los episodios tristes y característicos de la lucha contra el cristianismo y la Iglesia.