jueves, 29 de julio de 2010

UNA AGRADABLE SORPRESA!!

AGRADECEMOS EMOCIONADOS ESTAS HERMOSAS PALABRAS QUE NOS HACE LLEGAR UN VISITANTE DE NUESTRO BLOG, Monseñor Mario Rodolfo Bonabotta y nos dice:
"Vistié el blog de la Escuela. Me emocionó mucho y aunque no he pertenecido a la comunidad educativa me siento muy unido a todos sus miembros ya que pertenecen a la Parroquia Santa Rosa de Lima, de la que fui miembro en mi infancia y primera juventud y en la que recibí por primera vez el Sacramento de la Eucarístía el 1 de Noviembre de l967 siendo párroco el P Américo Violaz. Entonces yo asistía a la Escuela N 13, Vicente López y Planes. Las veces que he visitado Federal no he podido dejar de recordalo todo y a todos, como quien ve una película, al ver el antiguo y pequeñito templo al lado de la preciosa edificación que hoy tienen Uds. Dios quiera que esta sea lugar de encuentro con el misterio de amor infinito que Dios nos ha manifestado y nos prodiga cada día a cada uno de nosotros, sus hijos.

No puedo dejar de comentarles que en estos días estoy avocado a promover entre los miembros de mi comunidad la devoción al Sagrado Corazón de jesús y la entronización de su imágen en los hogares. Me resulta significativo que al entrar en el blog Uds. mencionan al Padre Mateo Crawley-Boevey SS.CC. cuya lectura me animó a empezar esta tarea de apostolado familiar. Sabemos que nada es casualidad.

Mis saludos al padre párroco, a los direcitivos de la escuela, a los profesores, personal y alumnos. Mis felicitaciones a quienes confeccionan el blog. A todos los animo a seguir "navegar mar adentro" en el amor de Dios que nos manifiesta el Corazón de Jesús y a entregarse a la preciosa y difícil tarea de educar en la fe. A todos un abrazo y mi bendición, Mons. Mario Rodolfo Bonabotta. Capellán Mayor del Ejército Argentino."

viernes, 23 de julio de 2010




¿Cuál es el origen de la procesión?, ¿Cuál su significado teológico?
Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.


Las procesiones como rito religioso, es decir, como una manifestación de culto público a la divinidad, se encuentra en todos los pueblos y religiones. Como acto de culto se celebraban también en el Antiguo Testamento. La Iglesia ha adaptado e incorporado esa tradición religiosa natural y espontánea al culto cristiano, depurándola y reservándola para algunas ocasiones especiales. En el Código de Derecho canónico se encuentra una especie de definición: 'Bajo el nombre de sagradas procesiones se da a entender las solemnes rogativas que hace el pueblo fiel, conducido por el clero, yendo ordenadamente da un lugar sagrado a otro lugar sagrado, para promover la devoción de los fieles, para conmemorar los beneficios de Dios y darle gracias por ello, o para implorar el auxilio divino' (canon 1290,1)
Las procesiones de los cultos paganos eran, en general, muy frecuentadas. Se daban tanto en las religiones mistéricas, como en las religiones étnico-políticas o nacionales. En el Antiguo Testamento, al menos una docena de salmos hacen referencia a una procesión o peregrinación. También puede ver: 2 Sam 6,1ss y 1 Cro 16 donde se describen solemnes pompas, con cantos de salmos y gran júbilo del pueblo, que celebraban el traslado del Arca, y también 1 Re 8 y 2 Cro 5. Los judíos realizaban procesiones para Pascua, Pentecostés y para la fiesta de los Tabernáculos, y se dirigían a Jerusalén.
En los primeros siglos de la era cristiana fue muy común ver reunidos a los cristianos, aun en tiempo de persecución, para llevar en procesión a los cuerpos de los mártires hasta el lugar de su sepulcro; así lo cuentan las Actas de los martirios de S. Cipriano y de otros muchos. Pronto los fieles comenzaron a acudir en peregrinación a visitar los Lugares Santos: Belén, Jerusalén, etc. (hay testimonios explícitos ya en el s. III) Y también acudían de diversas partes a visitar, en Roma, los sepulcros de S. Pedro y S. Pablo, y los cementerios de los mártires; en Asia Menor, el de Santa Tecla; en Nola, el de S. Félix; y así un sinfín de lugares más. Tras la paz de Constantino surgieron otras formas procesionales. En Roma las procesiones de las 'Estaciones' donde el Papa celebraba la liturgia en las grandes solemnidades. En Jerusalén, la peregrina Eteria habla de cómo toda la comunidad, los días señalados (como el Domingo de Ramos, por ejemplo), marchaban en procesión a uno de los Lugares Santos (Calvario, Monte de los Olivos, etc.) para conmemorar un acontecimiento de la salvación y celebrar después la Eucaristía. Y así hay un sinnúmero de testimonios desde los primeros siglos cristianos de la costumbre de celebrar procesiones.
En la Edad Media continuó la práctica de celebrar procesiones públicas. Los protestantes atacaron fuertemente esta costumbre, por eso el Concilio de Trento aprobó tan laudable costumbre. Después de Trento, los papas han mandado celebrar en diversas ocasiones procesiones públicas.
En cuanto al sentido y valor de las procesiones hay que tener en cuenta que la Iglesia en esta tierra es un pueblo inmenso que avanza en procesión hacia la Ciudad Eterna, la Jerusalén celestial (Ap 7, 1 - 12). Así, pues, las procesiones tienen el alto significado de anticipar simbólicamente el misterio último de la Iglesia, que es la entrada en el Reino Celestial; las procesiones ponen de manifiesto el gran misterio de la Iglesia en constante peregrinación hacia el cielo. Además de esto, son un acto de culto público a Dios, que al mismo tiempo lleva consigo un carácter de proclamación y manifestación externa y pública de la fe. Y con todo ello ayudan a la oración y a los deseos de mejor (ir hacia adelante). La prohibición de las procesiones ha sido siempre uno de los episodios tristes y característicos de la lucha contra el cristianismo y la Iglesia.

CAMINAMOS JUNTOS











SER CAMINANTES




Ser Caminantes es vivir la aventura de descubrirse a sí mismos, al mundo y a Dios, con nuevos ojos. Ser Caminantes es emprender un viaje por nuestros caminos interiores en busca de emociones, sentimientos, ideas, creencias. Un camino hacia nuestra espiritualidad, hacia nuestros afectos… Ser Caminantes es, también descubrir los caminos exteriores, salir al encuentro de los otros, de realidades y personas diferentes. Ser Caminantes es buscar, descubrir y construir un lugar en el mundo, integrarse al mundo de forma creativa y liberadora. Sentirse útil en la construcción de una sociedad más auténtica, más justa. Ser Caminante es también ser compañero de marcha, el caminante no camina solo. El caminante sueña, proyecta, actúa y crece junto a otros jóvenes y adultos, sus compañeros de marcha. Ser Caminante es comprometerse, poner el cuerpo y el alma en la marcha.

Cartas de dom. Bernardo Olivera, anterior Abad General de la Orden cisterciense (trapenses)





















Aquí las imágenes de la procesión en honor a nuestro Patrono "SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS"

jueves, 22 de julio de 2010

Historia de la Devoción al SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



La devoción al Corazón de Jesús tiene un origen medieval, siendo los escritos de santa Matilde de Hackeborn, santa Gertrudis de Helfta y la beata Ángela de Foligno uno de los testimonios más antiguos. Sin embargo la fuente más importante de la devoción en la forma en que la conocemos ahora, fue Santa Margarita María Alacoque de la Orden de la Visitación de Santa María, a quien Jesús se le apareció. En estas apariciones Jesús le dijo que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían algunas gracias divinas. El confesor de Santa Margarita María Alacoque fue San Claudio de la Colombière, quién creyendo en las revelaciones místicas que recibía, propagó la devoción. Los jesuitas propagaron la devoción por el mundo a través de los miembros de la compañía, los libros de los jesuitas Juan Croisset y José de Gallifet fueron fundamentales para esta difusión. A pesar de las controversias y de los opositores, entre ellos los jansenistas. Mas los fieles confiaron en la promesa que Jesús hizo a la Santa: "Mi Corazón reinara a pesar de mis enemigos"'.
El padre Mateo Crawley-Boevey SS.CC. idealizó un movimiento de regeneración de las familias y de la sociedad a través de una cruzada moral. Fundó así la Obra de la Entronización del Sagrado Corazón en los hogares con repercusiones en todo el orbe. Uno de sus intereses era conseguir el establecimiento del Reinado Social.
A mediados del Siglo XX, el capuchino Italiano San Pío de Pietrelcina, y el Beato León Dehon promovieron y revivieron el concepto de la oración dirigida al Sagrado Corazón de Jesús.